Élever, c’est aussi sortir. Nous réunissons ici des lieux réels où emmener vos enfants — rivières cachées, montagnes, plages, grottes, villages — avec le pratique qui compte : quoi faire avec les enfants, à quel point le chemin est exigeant et combien de temps la journée demande.
une carte est une invitation — le reste, c’est vous qui l’écrivez en arrivant
Sautez vers une région avec les boutons, ou naviguez librement : les cartes ci-dessous montrent toujours ce qui est visible sur la carte. De l'Olympe (600e étage) au vortex de l'Oregon, du quai 9¾ au vrai Macondo — l'étoile ★ marque les lieux où vit la culture que vos enfants connaissent déjà.
Un fenómeno natural único donde el río se divide en dos corrientes alrededor de una formación rocosa gigante.
El pico más alto del Caribe con 3,098 metros. Una experiencia de trekking inolvidable.
Una pequeña isla de arena blanca rodeada de aguas cristalinas y arrecifes de coral.
La cascada más alta de República Dominicana y el Caribe con más de 83 metros de caída.
Un parque nacional de alta montaña con paisajes únicos y la famosa Pirámide.
El lago más grande del Caribe, hogar de cocodrilos americanos e iguanas endémicas.
Una catedral natural esculpida por el mar con impresionantes formaciones rocosas.
Un paisaje lunar de dunas de arena y salinas que parece de otro planeta.
El mayor conjunto de arte rupestre taíno del Caribe con más de 6,000 pictografías.
Un parque submarino con naufragios hundidos y arrecifes de coral espectaculares.
Un antiguo volcán extinto con vistas panorámicas del Valle del Cibao.
Un pueblo de montaña que el tiempo olvidó, con tradiciones centenarias.
Siete islas deshabitadas con los arrecifes de coral más intactos del Caribe, sin electricidad ni señal.
Playa dorada al pie del promontorio de 242 metros comparado con Gibraltar, dentro del Parque Nacional Monte Cristi.
Playa deshabitada de arena blanca rodeada de manglares densos y aves marinas raras.
Lengua de arena efímera en medio del mar que aparece y desaparece con las mareas.
Caleta escondida cerca de Sosúa sin servicios ni señalización, íntima y secreta.
Medio kilómetro de arena dorada enmarcado entre acantilados verdes con olas perfectas para bodysurf.
Cenote de agua turquesa con zipline entre vegetación tropical, combinado con las caletas escondidas de Cabrera.
Playa aislada enmarcada por acantilados empinados, con olas poderosas y acceso solo por sendero de bajada.
Acantilados de 90 metros caen al mar enmarcando una playa de arena blanca con arrecife de coral a metros de la orilla — la playa más cinematográfica del Caribe.
Caleta íntima escondida entre cocoteros y vegetación tropical, accesible por caminata de 30 minutos o bote, con aguas más calmas que su vecina Frontón.
Tres kilómetros de arena blanca consistentemente rankeada entre las 10 mejores playas del Caribe, con locales cocinando pescado sobre brasas directamente en la playa.
Playa solitaria accesible solo por bote o caminata de 45 minutos por la jungla, con arena dorada, aguas turquesas y la soledad absoluta que le da nombre.
Playa larga y recta bordeada de cocoteros majestuosos que crean una catedral verde natural, con paseos a caballo al atardecer y menos multitudes que Las Terrenas.
Donde el Río San Rafael baja en cascada desde la montaña y se funde con el Caribe, creando piscinas naturales de agua dulce cristalina a metros del mar.
Un pueblo pesquero sobre el Caribe con las únicas minas de larimar del mundo escondidas en la montaña — la piedra azul que no existe en ningún otro lugar del planeta.
Ocho kilómetros de arena blanca completamente virgen dentro del Parque Nacional Jaragua — sin hoteles, sin restaurantes, sin sombrillas.
Donde uno de los ríos más cortos del mundo desemboca en el Caribe, creando un balneario de guijarros blancos con cuevas de petroglifos taínos cruzando la calle.
Playa de guijarros blancos famosa entre surfistas locales por su oleaje consistente y poderoso, con un contraste dramático entre piedras blancas, turquesa violento y montañas verdes.
Guijarros multicolores en vez de arena le dan al agua una claridad imposible — quizás la playa con el agua más transparente de toda la costa sur.
La playa del pueblo fronterizo más remoto del país — agua cristalina que el turismo masivo aún no ha descubierto.
La hermana subestimada de Bahía de las Águilas — arena blanca, aguas cristalinas y campamento base perfecto para la expedición al extremo suroeste.
Laguna salada con flamencos rosados dentro del Parque Nacional Jaragua — un secreto que la mayoría de los dominicanos desconoce.
El anti-Bávaro: a minutos de Punta Cana, una playa virgen sin sombrillas ni infraestructura donde el paraíso no necesita pulsera all-inclusive.
Miches es el próximo polo turístico del país, pero por ahora sigue siendo un pueblo pesquero con playas vírgenes y la espectacular Montaña Redonda.
Una bahía protegida donde un río gentil se une al mar, creando condiciones ideales para rafting suave en un escenario de río, mar y selva.
Una impresionante cascada de más de 12 metros de altura que cae en una piscina natural de aguas cristalinas, escondida en las cercanías de Bayaguana.
La cascada más alta del Caribe con aproximadamente 120 metros de caída libre, escondida en la selva virgen de El Seibo.
Una espectacular cascada de más de 40 metros de altura escondida en la exuberante selva de la península de Samaná.
Una serie de 27 cascadas y piscinas naturales donde puedes saltar, deslizarte y nadar en un recorrido de aventura único.
Una hermosa cascada de 40 metros de altura accesible por un emocionante puente colgante en las montañas de Jarabacoa.
Una impresionante cascada de 25 metros rodeada de paredes rocosas en un cañón natural cerca de Jarabacoa.
Una cascada escondida en la provincia de Monte Plata, rodeada de vegetación tropical virgen y pozas naturales.
Una cascada escondida en las montañas de Monseñor Nouel con pozas cristalinas rodeadas de vegetación tropical.
Un conjunto de cascadas escalonadas en las montañas cerca de Bonao, con múltiples pozas naturales para nadar.
Las ruinas del ingenio azucarero colonial donde estalló la primera gran rebelión de esclavos de Santo Domingo, en 1796.
Uno de los ingenios azucareros más antiguos de América, un molino hidráulico del siglo XVI a orillas del río Nigua.
Una playa tranquila y poco visitada en Nigua, con piscinas artificiales de la era de Trujillo que le dan su nombre.
Una playa local y auténtica en la comunidad de Carlos Pinto, junto a Playa Najayo, lejos del turismo masivo.
Una pequeña y encantadora playa de arena suave en San Gregorio de Nigua, tranquila y a media hora de la capital.
El rascacielos art déco más famoso de Nueva York: 102 pisos y un mirador a más de 380 metros donde la ciudad entera se vuelve una maqueta de luces. Subir en el ascensor que tapa los oídos y salir al viento frío de la terraza es una de esas cosas que se recuerdan para siempre.
Un rectángulo de bosque, lagos y praderas de 340 hectáreas en pleno corazón de Manhattan, con rascacielos asomando por encima de los árboles. Es el patio de recreo de la ciudad: ardillas, botes de remo, patinadores y músicos callejeros a cada paso.
El cruce más iluminado del mundo: pantallas gigantes de piso a cielo, un río constante de gente y luz incluso a medianoche. Aturde de entrada y luego engancha; es Nueva York a todo volumen.
Un puente colgante de 1883, con torres de piedra y una telaraña de cables de acero, que se cruza a pie por una pasarela de madera elevada sobre el tráfico. Del otro lado, Brooklyn regala la mejor postal del skyline de Manhattan.
Un rascacielos de 1902 con forma de plancha triangular, tan estrecho en la punta que parece imposible que quepan oficinas dentro. Es uno de los edificios más fotografiados de Nueva York y marca el comienzo de un barrio lleno de vida.
Un barrio arbolado de Queens, con casas de ladrillo, tiendas de siempre y calles tranquilas lejos del bullicio de Manhattan. Es el Nueva York cotidiano, el de la gente que vive y trabaja en la ciudad.
La playa y el parque de diversiones clásico de Brooklyn, con su montaña rusa de madera de 1927, la rueda de la fortuna y un malecón de tablones frente al mar. Perros calientes, algodón de azúcar y el rugido de las atracciones: verano puro a orillas del Atlántico.
La punta más oriental de Long Island: playas anchas de arena clara, dunas, un faro histórico de 1796 y pueblitos de pescadores donde el tiempo va más lento. El fin del mundo neoyorquino, con olas para surfear y atardeceres sobre el mar.
La estatua de cobre verde de 93 metros que recibe a Nueva York desde 1886, regalo de Francia y símbolo de bienvenida para millones de inmigrantes. En la vecina Ellis Island, el museo cuenta la historia de las familias que llegaron a empezar de nuevo.
mostrando los primeros 60 — acerca el mapa para afinar la lista
Données et photographies : Mi País — Secretos y Riquezas de Mi País, une initiative CEMI.