Siete preguntas sobre una sola cosa: a dónde se va, de verdad, tu tiempo con tu hijo. Dos minutos, sin registro.
Esto es un espejo, no una nota. No hay puntuación, no hay aprobado, no hay «nivel de padre». Al final recibes una lectura de lo que contaste — escrita para pensar, no para juzgar — y dos o tres actividades que le quedan bien a tu semana real.
Responde por una semana normal — no por la mejor semana del año. El espejo solo sirve si le hablas claro.
Esta herramienta es educación entre pares, no evaluación psicológica. Si algo en tu casa te preocupa en serio, mereces algo mejor que un formulario: busca un profesional que conozca tu caso.