La mayoría de los proyectos decide su logo en una sala cerrada y te lo presenta ya terminado. Nosotros no podemos: esta casa se construye diciendo en voz alta lo que está listo y lo que no — y la identidad visual, hoy, no está decidida. Así que en vez de esconder el proceso, te lo enseñamos entero: tres direcciones de marca sobre la mesa, sus tableros completos, y una votación en la que tu opinión cuenta.
Si en esta casa te vamos a pedir honestidad sobre cómo va tu crianza, lo mínimo es ser igual de honestos sobre cómo va la nuestra.
Cada dirección es una personalidad visual completa — color, tipografía, textura — llevada hasta el final para poder compararlas de verdad. Entra a cada tablero y míralas en detalle.
Yeso claro, el verde de una puerta recién pintada, la regla de madera donde se marca cuánto creció — y anotaciones a lápiz. La casa de barrio que te recibe como eres.
Papel cuadriculado, tinta, y una línea de ruta que cruza la página: la crianza como bitácora que se escribe día a día, con tachones incluidos.
La luz saturada del Caribe a pleno día — mar y mango — con tipografía de afiche, grande y sin pedir permiso. La energía de la calle a las doce.
Del proceso salió un tema ganador — la «ficha de elemento» — y quedan las últimas decisiones. La boleta tiene 9 + 9 combinaciones: tres variantes del infinito cruzadas con las tres direcciones de marca, en formato vertical y en formato horizontal. Tocas tu favorita, copias tu voto y lo compartes. Así de simple.
Este sitio viste la dirección C — «mediodía» — elegida como el look por defecto de la casa. Las direcciones A y B no se descartan: quedan como sabores alternativos, y podrán activarse con un interruptor cuando el sitio migre a su plataforma definitiva. El logo sigue en votación.
hasta el logo se cría en público