En pleno casco medieval de Brujas, la ciudad de los canales y las callejuelas de piedra, un museo cuenta cómo Bélgica se volvió tierra de los mejores bombones. Termina con una demostración en vivo en la que un chocolatero moldea pralinés y reparte los que acaba de hacer, aún tibios.
Bélgica es famosa en el mundo entero por sus bombones, y el «praliné» relleno se inventó justo aquí, en Bruselas, en 1912. En Brujas, cada esquina tiene una chocolatería artesanal con las vitrinas llenas de figuras.
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