Assim como decidimos o logo em público, escrevemos em público: estes são primeiros rascunhos — com os seus vãos marcados onde falta a voz do fundador e as suas fontes ainda em verificação. O que muda entre este rascunho e a versão final também conta uma história. Os textos estão em espanhol por enquanto.

¿«Cómo te fue?» solo consigue un «bien»? Deja de preguntar y cuéntale tú tu día. La práctica más simple del catálogo — nacida en la puerta de un colegio — y por qué funciona tan rápido.

Si tu hijo te pregunta cómo estás, no digas «bien» en automático. Di la verdad en tamaño niño — con las cuatro frases de seguridad — y le habrás mostrado el camino de abrirse. Con su dosis: compartir no es descargar.

Los niños no tienen un entendimiento «limitado» del mundo — tienen uno ilimitado. Por qué la conversación difícil se tiene de frente, horizontal y honesta: lo que no abordes tú, tu hijo lo explicará solo, de maneras que no imaginas. Publicado en 2019; más vigente que nunca.

La serie que trata libros muy viejos como juguetes serios: cápsulas, conversación sin cátedra, y las leyendas de sus autores contadas como leyendas. Las reglas del viaje y el itinerario.

Un libro de 2.500 años en cápsulas de dos minutos, el deporte de los capítulos «que no tienen sentido», y los puentes al anime y a Star Wars. Primera estación de Un viaje a Oriente.

El manual militar más famoso del mundo, leído al revés: su idea más alta es ganar sin pelear. Estrategia para la vida —prever, negociar, elegir batallas— hecha juego de mesa, y un autor que es otro rompecabezas. Segunda estación de Un viaje a Oriente.

El manual que un espadachín del siglo XVII escribió sobre su oficio, en cinco «anillos» — y la sorpresa que desarma el estereotipo: también pintaba. El camino está en el entrenamiento, y tu héroe favorito es tres personas. Tercera estación de Un viaje a Oriente.

Que no decidan las jugueterías ni los influencers: expón opciones, observa a cuál responde tu hija o hijo — y riega ahí. Por qué el fandom es un gimnasio cognitivo, y por qué el piano con polvo también está bien.

Para el padre que ve a su hijo cada dos semanas — sin juicio, y casi nunca por elección. La primera hora incómoda, el papá-Disneyland, y cómo ser padre completo en cuarenta y ocho horas.

La pizza de los viernes que sigue viva veinte años después. Por qué los hábitos pequeños, baratos y con nombre propio sobreviven donde los grandes planes fallan — y cómo fundar uno esta semana.

Las emociones de tu hijo en el mundo digital ocurren en su cerebro y en su corazón — no en la piel. Lo virtual es real, y tratarlo como falso te deja fuera de la mitad de su vida.

El sabor del mango, el frío del amanecer, el olor de la cocina: lo que entra por los sentidos y enciende una emoción se queda. Lo que entra por el sermón, se evapora. La cadena completa, y cómo usarla.

Tu hijo entra con una espada de cartón y un plan imposible. Puedes encogerle el sueño hasta lo razonable — o ir por tu espada. Sobre habilitar la aventura sin mentir sobre los molinos.

El consejo más contradictorio de la casa: no le enseñes a nadar — métete al agua. Por qué la técnica es de los profesionales y el rol insustituible es otro: el sparring. Con los trucos, las anécdotas y el carril de al lado.

La pantalla no compite con tus reglas — compite contigo. Por qué la estrategia no es prohibir el aparato sino volver a ser lo más interesante de la casa: un batido, una guerra de globos, una meta lograda.